1976

EL PAÍS  -  Sociedad - 07-05-1976

Manuel Gerena actuará el próximo domingo en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid (Cantoblanco), dentro del Recital de Pueblos Ibéricos que organiza la Semana Cultural de la Universidad Autónoma. En el happening musical actuarán también Raimon, Enrique Morente, Pablo Guerrero, Luis Pastor, Elisa Serna, Adolfo Celdrán, Labordeta, Pi de la Serra, María del Mar Bonet, Fernando Unsain, Mikel Laboa, Miró Casabella, Bibiano, Benedicto y La Bullonera.

EL PAÍS  -  Cultura - 11-05-1976

Disco y libro sobre Miguel Hernández

Ayer fueron presentados en los locales del local Pancha Mama, un disco y un libro del cantante Adolfo Celdrán dedicados a Miguel Hernández. El acto se llevó a cabo como un homenaje, anticipado, al poeta de Orihuela, cuya memoria y obra se celebrará con más profusión de actos en torno al 23 de mayo. El disco de Celdrán, que lleva por título Al borde del principio, contiene diversos poemas del autor y de Miguel Hernández. La portada del disco es obra del ceramista Arcadio Blasco y lleva por título Proyecto ornamental de un esperanzado cercenador para dedos decisorios. Por otra parte, el libro, primero del músico, está dedicado también al poeta Miguel Hernández y lleva por título Todas las caras de su ausencia. En relación con este pequeño homenaje al poeta alicantino se ha dado a conocer algunos de los actos y participantes en los festivales en honor del poeta que tendrán lugar en 45 locales distintos de la provincia de Alicante, el próximo día 23. Se espera que acudan a la patria del poeta más de 15 grupos de teatro, unos 50 cantantes y otros tantos o más poetas.

La mayor concentración está prevista para el mismo día 23 de mayo, en el campo de fútbol del Elche, Altabix, estadio con capacidad para 23.000 personas, de cuyas plazas se esperan cubrir la mayoría debido al poder de convocatoria que tienen cantantes como Raimon, Gerena, Luis Pastor o Elisa Serna, que actuarán ese día.

EL PAÍS  -  Cultura - 27-05-1976

TRIBUNA: CANCIÓN RAMÓN ALPUENTE

Luis Pastor: una canción popular sin comillas

La escueta guitarra, como único acompañamiento de la voz, ha sido tónica dominante en nuestra canción de autor a lo largo de muchos años. Los motivos de esta sobriedad, a la que muchos intentaron buscar condicionamientos éticos o posturas estéticas de pureza, no son otros, generalmente, que los que surgen de la precariedad de un género de canción que solamente ahora comienza a salir tímidamente de las catacumbas. Luis Pastor, ejemplo significativo de este tipo de cantores, ha recorrido barriadas y colegios con su guitarra al brazo, musicando textos poéticos y soltándolos apresuradamente en recitales improvisados en los que, a menudo, faltaba algún requisito legal que cumplimentar: póliza de tres pesetas, textos visados por los organismos correspondientes, permisos de autores, patente fiscal en regla, cartel anunciador sellado, programa aprobado, en fin, una burocracia farragosa que ha ocultado, bajo su amplio manto, las escasas, por no decir nulas, intenciones de conceder lisa y llanamente el deseado permiso. Claro que la Administración tampoco necesita subterfugios de ningún género a la hora de prohibir, cosa que hace con bastante frecuencia el mismo día de la celebración del acto. Aunque este tipo de problemas aún no se han solucionado más que en una mínima parte, parece momento, por una vez, de dejarlos en segundo término, en lugar de utilizarlos, como en tantas ocasiones, como acta de justificación de unas imperfecciones musicales de las que, desde luego, no adolecen las grandes estrellas de la canción comercial. El solitario cantante de la guitarra semi clandestina, el embozado trovador de espontáneos recitales, ha tenido que luchar a brazo partido con su única guitarra ante la imposibilidad de contar con músicos colaboradores en una profesión escasamente remuneradora en el campo económico. Meritorios intentos de cooperativa musical se han venido abajo por vulgares problemas de subsistencia cotidiana y más de un cantante autor ha abandonado su camino para emprender labores más provechosas.

El caso de Luis Pastor es uno más en una larga retahíla de cantores perseverantes, a través de los años, en su empeño y los resultados de su reciente recital en el teatro Barceló justifican un optimismo, algo más que moderado, en cuanto a sus posibilidades actuales. Con textos de poeta s (Carlos Álvarez, López Pacheco, Arbeola, León Felipe, Octavio Paz, Neruda, etc.) o propios y en compañía de dos excelentes instrumentistas, el guitarrista Jean Pierre Torlois y el flauta Carlos Llorente, encargados en ocasiones de la percusión, Luis Pastor cuajó una actuación insólita por la perfección con que se produjo y excepcional por la reacción de un público que, cosa infrecuente en este tipo de recitales con texto, aplaudió diferentes partes instrumentales, en particular un imaginativo y potente solo de Torlois en un poema de Octavio Paz. La concepción general de la obra musical de Luis Pastor, Torlois y Llorente está basada en planteamientos de enorme sencillez y recoge, en una nueva onda, elementos presentes en la canción popular ibérica; es evidente, por ejemplo, la admiración por los cantores portugueses y en particular por José Alfonso, homenajeado en una versión de su Coro de Primavera. La eficacia de estos planteamientos no se da tan sólo en temas con estribillo fácilmente coreable o ritmo vivo, sino que funciona, gracias a unos adecuados arreglos, en temas de mucha mayor complejidad. En este último sentido habría que destacar la atmósfera conseguida en los mencionados textos de Paz (Amar es combatir y Por tu cuerpo, fragmentos de un mismo poema). Resaltaron también de la excelente tónica media Vengan a ver, texto del propio Pastor sobre su barrio de Vallecas (Vengan a ver lo que no quieren ver), eficaz y simple, con una contagiosa base rítmica y sobre todo un magnífico texto de Benedetti, Vamos juntos, con una musicación vibrante que invita a la participación colectiva.

EL PAÍS  -  Cultura - 10-06-1976

ENTREVISTA

Pilar Garzón, una chica que canta en la calle

Rosa M. Pereda

Bajo los arcos de la plaza Mayor de Madrid, todas las noches, entre las 10 y las 12 de la noche, hay una mujer que canta. Canción portuguesa, sudamericana, castellana. Canción de amor, de protesta, folklore. Tiene una voz terrible; al empezar, se le arremolina el personal, que luego deja un poco de dinero en el platillo que otra mujer -alguna amiga, unas veces, otras veces otras- sostiene silenciosamente. Se llama Pilar Garzón y se considera profesional de la canción.-A veces canto mis propias canciones. Otras, las de aquellos jóvenes cantantes que considero acordes conmigo. Y muchas otras, canciones tradicionales.

-¿Y cómo responde el público?

-Ha cambiado mucho. La calle es un termómetro de lo que pasa en el país. Hace poco más de seis meses, en cuanto se salía una de la música sudamericana, se iban. Ahora me piden canciones de Luis Llach, o escuchan y comprenden las de Luis Pastor... Yo creo que el público va entendiendo las cosas.

-¿Por qué cantas en la calle?

-Por varias razones. Primero, que aunque parezca mentira, es más rentable que en los locales cerrados, donde pagan muy poco. Y luego, sobre todo, porque aquí hay un público muy abandonado, que no es ni el universitario de recital de pub, ni el vecino progre del barrio que también va a los recitales. Es un público muy disperso, muy heterogéneo, pero que también interesa que conozca toda una música. Además, el contacto con ellos es muy distinto aquí que en otro tipo de sitio, y es terrible emocionarlos, ver cómo responden cuando una tiene bien la voz y se hace comprender perfectamente. Y hay algo más: que en los locales donde podría cantar exigen canción sudamericana, y aquí canto lo que quiero. Soy más libre…

EL PAÍS  -  Madrid - 13-06-1976

Recital en Palomeras

Esta tarde, a las siete, se celebrará en Palomares un recital de canciones de Luis Pastor. El acto está organizado por el Aula Cultural de Palomares Altas-Sureste y se celebrará, en el cine Manchego, calle Martínez de la Riva, 76. El precio único de la localidad es de cincuenta pesetas.«Este acto, dicen los organizadores, supone para la zona un signo de esperanza y la posibilidad de que el barrio disponga de un nuevo centro cultural. También significa la reapertura del nuevo curso, interrumpido hace ya seis meses a consecuencia de ciertas dificultades económico-administrativas con la Dirección General de Cultura Popular y otros organismos».

EL PAÍS  -  Madrid - 03-07-1976

Balance positivo de las fiestas de Carabanchel  Por la masiva afluencia de vecinos

Se celebraron en Carabanchel las fiestas con motivo del día de San Pedro. Promovidas por la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto y organizada por trece entidades ciudadanas del barrio, estos festejos fueron suspendidos por el Ayuntamiento en un principio pero después, por las presiones de los vecinos y la tenacidad de las entidades ciudadanas, fue definitivamente aprobado aunque no se dio luz verde a tres de los actos que se iban a organizar y figuraban en el programa de fiestas. Los tres actos prohibidos fueron una representación teatral de un grupo aficionado, un recital de Luis Pastor, y una cabalgata de carrozas en la que cada una de ellas expondría un tema relacionado con los problemas del barrio. Los dos primeros actos estaban previstos para el domingo 27 y la cabalgata para el martes, 29, día de San Pedro. Los temas que se iban a tratar en forma de crítica con el desfile de carrozas eran, entre otros, carestía, enseñanza, transportes y participación ciudadana.

Los actos permitidos, que se desarrollaron desde el día 25 al 29 del pasado mes, incluían cucañas, carreras de sacos, juegos infantiles, manifestaciones deportivas y, cada noche, la verbena popular al final de la calle Alfredo Aleix. El balance de estas fiestas, según las asociaciones organizadoras, ha sido altamente positivo y en un comunicado hecho público ayer por un representante de la organización, se dice que el aspecto más relevante fue la masiva participación de ciudadanos, vecinos no sólo de Carabanchel, que en número de 40.000, término medio por noche, acudieron a la verbena popular.

«Es la primera vez en muchos años que la gente participa de modo tan entusiasta en las fiestas del barrio. Queremos dar las gracias por el apoyo que los pequeños comerciantes e industriales han aportado a la subvención de la organización».

EL PAÍS  -  Cultura - 04-09-1976

Encuentro de los Pueblos, proyecto de festival musical

Jaime Millas

Para el día 18 de septiembre, sábado, ha sido convocado por la sociedad cultural valenciana Studio un gran festival, que bajo el nombre de Trobada dels Pobles (Encuentro de los Pueblos) reunirá a lo largo de ocho horas de música ininterrumpida una larga lista de cantantes de los distintos pueblos españoles y algunos países sudamericanos. Las actuaciones tendrán lugar en el Nou Estadi del Levante, Club de Fútbol, recinto que albergó recientemente el último recital de Raimon. Los organizadores, en rueda de prensa mantenida con los medios de comunicación, manifestaron que los permisos correspondientes ya han sido depositados en el Gobierno Civil, quedando pendientes de conocer la resolución del mismo, decisión que habitualmente se produce a última hora.

Se calcula en cuatro millones el presupuesto que necesita el montaje de este acto cultural. El alquiler del estadio supone un desembolso de medio millón de pesetas, correspondiendo 200.000 a la utilización del césped. El aforo de público al que se estima llegar está calculado en 35.000 personas, que pagarán una entrada única de 200 pesetas.

La lista de actuaciones es una muestra significativa de las cuatro lenguas españolas y los diversos movimientos musicales que se dan en otras regiones o países. Junto a Bibiano y Benedicto, de Galicia, y Lluís Miquel y Els 4 Z, del País Valenciano, actuarán Manuel Gerena, de Andalucía; José Antonio Labordeta, de Aragón; Elisa Serna y Luis Pastor, de Castilla. También estarán representados Uruguay, con Quintín Cabrera; Chile, con Los Parra, y Portugal, con Luis Cillia.

Las ausencias de otros cantantes fueron justificadas por incompatibilidad con otros compromisos adquiridos previamente, caso de Lluís Llach y Pi de la Serra, o necesidad de parar el ritmo de actuaciones con el fin de favorecer la creatividad de nuevas composiciones musicales, motivos que adujeron María del Mar Bonet y Raimon.

Los organizadores trataron de diferenciar este encuentro con el Festival de los Pueblos Ibéricos o el frustrado intento del Festival de los Pueblos Europeos, matizando que ante todo va a tener el carácter de una fiesta popular, amenizada por el fondo musical de la banda La Popular, de Pedralba, dentro de un acto de masas, que en la medida que ellas lo estimen realizarán un acto de afirmación progresista, democrática y unitaria en aras de una defensa de la valencianidad en colaboración con otros pueblos de España. En este sentido, no es un Festival de los Pueblos Ibéricos, ya que resulta difícil organizar el desplazamiento a Valencia de expediciones de distintos puntos de España, sino un ejemplo que se da a éstos para que se encuentren Popularmente a través de la canción.

Junto a una gran senyera, la bandera del País Valenciano, de cuarenta metros por catorce, situada en el fondo del escenario, se ofrecerán fuegos artificiales a cargo de Luis Bronchu, conocido pirotécnico. Con estos elementos populares la comisión organizadora estima que podrá darse un desarrollo unitario y equilibrado al acto, ayudado por la intervención de un grupo de locutores que realizarán diversas funciones para enlazar las diversas actuaciones.

El pago de las actuaciones se ha determinado que sea idéntico para los diversos cantantes, acuerdo que éstos han aceptado. Igualmente, también se pagará a aquellos cantantes que pudiesen ser vetados por la autoridad gubernativa, aspecto que se considera improbable. En el contrato firmado con el estadio se establece que en caso de que por lluvia no pueda celebrarse el encuentro, existe opción para convocarlo en las próximas cuarenta y ocho horas.

EL PAÍS  -  Cultura - 21-09-1976

Suspendida "La trobada dels pobles" por la presencia de banderas

Jaime Millas

Después de transcurrir cuatro horas del festival La trobada dels pobles en el Nou Estadi del Levante, el delegado gubernativo suspendió el acto de forma verbal por la presencia de banderas y pancartas alusivas a partidos y consignas políticas. De los catorce cantantes todavía quedaban cinco por actuar. Según parece, solamente estaban autorizadas las banderas valencianas, no las de otras nacionalidades y regiones españolas, ya que el festival, aunque estaba convocado en el País Valenciano, pretendía acoger el mensaje y reivindicación autonómica de los diversos pueblos de España.

Desde las seis de la tarde del sábado, hora en que fue abierto el estadio, se inició un desfile por el césped de pancartas y banderas de los más contrapuestos partidos políticos, aunque en todo momento predominaba la senyera con una gran muestra situada atrás del escenario con unas medidas de más de 600 metros cuadrados. El orden de esta efervescencia política, que en ningún momento se retrajo hasta bien avanzada la hora del recital, fue controlado en la medida de lo posible por un servicio de orden de 300 personas y un equipo de 10 radioteléfonos que controlaban los distintos movimientos del público.

Los 25.000 espectadores aplaudieron especialmente las actuaciones de Elisa Serna y Luis Pastor, por Castilla. El encuentro lo abrió la presentación de Ovidi Montllor y las canciones del grupo Luis Miquel i 4 Z. Por Ibiza actuó Uc. En representación de Portugal Luis Cilia, por Galicia, Bibiano y Benedeto, mientras que por el País Valenciano los segundos intérpretes fueron el grupo de Aracelli Banyuls. Con la actuación de Dolores Lafitte, representante de Cataluña, llegó la prohibición del Gobierno Civil. A lo largo de todo el acto los organizadores iban recordando las condiciones en las que estaba autorizado.

Incidentes y desalojo
Con motivo de la actuación de Lupe representando a Euzkadi ocurrió un incidente que paralizó unos minutos el festival. Cuando entonaba su primera canción una persona portadora de una
ikurriña saltó al escenario siendo rápidamente expulsada por los miembros del servicio de orden. El público intentó empezar a gritar libertad. El incidente se solucionó con la presencia colectiva de todos los cantantes que solicitaron continuase el acto sin más percances. Por otro lado, el presentador explicó que el festival sólo podía estar presidido por la bandera valenciana. Como elementos populares destacaron la actuación de la banda musical de Pedralba La Popular, los fuegos artificiales de los hermanos Bronchú y la organización de la rifa de un jamón.

Sin embargo, estos elementos no fueron suficientes para desarrollar el acto según las previsiones de los organizadores. Conocida la suspensión por los altavoces, el público empezó a gritar la dimisión del gobernador y cantar No queren moguts (no seremos movidos). Estaban presentes miembros de la Taula y el dirigente comunista Simón Sánchez Montero.

Hacia las doce y media hizo acto de presencia en el estadio la fuerza pública que desalojó a la parte del público que se resistía a salir. A continuación se produjeron diversos intentos de manifestación en el centro de la ciudad que fueron rápidamente disueltos.

No pudieron actuar Manuel Gerena en representación de Andalucía. Labordeta por Aragón. Los Parra por Chile, Cabrera por Uruguay y Ovidi Montllor por el País Valenciano.

EL PAÍS  -  Cultura - 22-10-1976

ENTREVISTA

Luis Pastor: "«Vallecas», un LP del tiempo que vivimos"

R. M. Pereda

La canción popular española busca sus raíces. O las crea. Una sociedad en crisis de crecimiento, en momentos de transición, y un pueblo que va adquiriendo una voz sonora. masiva y clara. A los artistas, entonces, se les presentan las contradicciones, los problemas. Los contenidos, el lenguaje, de la palabra y de la música. Cómo expresar esta realidad plural del cambio español, y cómo, al mismo tiempo, incidir en él. De todo esto hablan a EL PAÍS Luis Pastor, cantante y compositor; Jean Pierre Torlois y Carlos Llorente, los músicos que trabajan con él.-Creo que la censura tiene características distintas en los últimos meses. Si años atrás se nos prohibía por las buenas, a los cantantes, y sin explicaciones, en este momento no se nos ataca directamente a los artistas, la política es de desanimar a los organizadores, que muchas veces son espontáneos, gente interesada en los pueblos, en los barrios. Y, claro, a los dos intentos fracasados por deficiencias técnicas, desisten de montar el tercero...

Luis Pastor acaba de publicar un disco, Vallecas, que es su segundo LP.

-Intenta ser el reflejo de los tiempos que vivimos. Se inicia con una canción de José Alfonso, llena de esperanza y ruptura con nuestro pasado inmediato de represión y silencio, un canto a ese futuro que no sé si se avecina, pero por el que estamos luchando. Funciona un poco como el editorial del disco. A partir de ahí, una serie de poemas cantados van recorriendo los distintos aspectos de nuestra vida. La presencia viva de la gente que está peleando por este cambio social que vamos viviendo, denuncias expresas a situaciones concretas, el tema del amor y el de la represión. Termina con una canción de unidad y solidaridad, sobre texto del uruguayo Mario Benedetti.

-¿Hay algo nuevo en este disco respecto a Fidelidad, el anterior?

-Los contenidos van en el mismo sentido -responde Jean Pierre Torlois-, pero hay un nivel político en lo propiamente musical que avanzamos en éste. Es toda una búsqueda cultural, liberarnos del imperialismo musical, de esta colonización anglosajona o yanki y buscar nuestra identidad en las raíces populares latinas y españolas. Un poco perder la obsesión de originalidad para buscar estas fórmulas expresivas en lo racial y folklórico. Y esto se plasma directamente en los arreglos, por ejemplo, en la inclusión del acordeón, o en la busca de ritmos más directos.

-Además -dice Carlos Llorente- técnicamente resulta un avance total respecto a Fidelidad. Y hasta en el método de trabajo. Luis Pastor se ha olvidado del arreglista, y nos ha dado libertad total a los músicos.

-¿Que papel os parece que tiene la música popular en este momento, cuál es su importancia?

-Aparte de esos aspectos creativos, imprescindibles -ahora contestan al alimón-, la canción popular española ha jugado y juega un papel en el proceso democrático a nivel de extender contenidos y de aglutinar las masas. Los recitales han dado pié a la extensión de la idea democrática. Hay un fenómeno curioso: si antes la expresión de todo esto iba por la literatura, ahora es la canción la que está por delante, como en América Latina y en Portugal. De ahí el supuesto boom. Se habla mucho de cultura popular, de música popular. Y aparte de las teorías hay que hacerla: es decir, hay que conseguir objetos estéticos, válidos, a nivel puramente música, a nivel de la propia canción como creación. La canción, sólo así, puede ser el portavoz de un pueblo.

EL PAÍS  -  Cultura - 21-11-1976

Cinco recitales prohibidos a Luis Pastor

Luis Pastor no pudo cantar, en varios recitales, al habérsele sido prohibida su actuación por diversos gobernadores. El jueves debiera haber actuado en Sevilla, en la pista Hielotrón, junto con Pablo Guerrero y Paco Urizal, calculándose en más de 2.500 personas la asistencia al acto. El gobernador de Sevilla prohibió únicamente la actuación de Luis Pastor. Al tenerse conocimiento del hecho, Pablo Guerrero y Paco Urizal se solidarizaron con Pablo Guerrero, lo que ocasionó a los organizadores unas pérdidas superiores a las 60.000 pesetas. En Cáceres, Soria, Almazán y Alicante, también le ha sido prohibida la actuación a Pablo Guerrero, con ocasión de diversos recitales previstos. «Esta situación es alarmante -ha declarado L.S. Rufo, representante de Luis Pastor-, ya que en el corto espacio de trece días son cinco los recitales que le han sido suspendidos, lo que vuelve a denunciar la inseguridad en el trabajo, dado que los representantes de la canción popular -léase las últimas prohibiciones de Gerena o las dificultades de Pi de la Serra-, aun afiliados al Sindicato del Espectáculo, no tienen cauces, al menos mientras no se demuestre lo contrario, para poder defender su derecho al trabajo como trabajadores de la canción.»